Mientras estamos envueltos en la gran novela
electoral dominicana ha pasado casi desapercibido el suceso económico más
importante del país desde la quiebra de Baninter. El hundimiento del banco fue
una catástrofe nacional épica, y el dolor que sintió la nación inmediato y
directo. Por su parte, la reciente venta (venta, que nadie se compre el
disparate de una “alianza estratégica”) del 51% de las acciones de la Cervecería Nacional Dominicana (Me iba a referir a ellos como CND, pero cambié a "La Cervecería" porque ahora son los únicos, al menos que alguien quiera contar a Quisqueya como cerveza, yuk) afectará lenta y silenciosamente a todos
los dominicanos. El control de La Cervecería por parte de AmBev (Corto para Anheuser-Busch-Interbrew-Brahma-Antártica-Americas-Beverage Company, pero usar ese chiste cada vez saldría muy largo) crea en el mercado de
cervezas de nuestro país un monopolio efectivo, lo que está expresamente
prohibido por el artículo 50.1 de la Constitución Dominicana (también lo prohibe el sentido común, pero a nadie le importa eso). En el año 2009 el
Consejo Administrativo de Defensa Económica de Brasil multó a Ambev US$185
millones por implementar un sistema para monopolizar los canales de
distribución de cerveza. Es una vergüenza que en la República Dominicana nadie
diga nada sobre la monopolización completa y anticonstitucional de nuestro
mercado cervecero por una empresa extranjera.
La transacción entre La Cervecería y AmBev brinda a nuestras
expensas más valor para sus accionistas que transacciones comparables en el
área. Alejando Fernández, uno de los mejores analistas económicos del país,
señalaba que AmBev valoró a La Cervecería en 13 veces el EBITDA (utilidades antes de
impuestos y depreciación), muy superior a los 9 veces EBITDA en promedio para transacciones
similares de cervecerías en Latinoamérica, argumentando que esto mostraba la
“fortaleza” de La Cervecería. El Sr. Fernández se equivoca, ya que la fortaleza de La Cervecería ya
se encuentra reflejada en sus resultados de utilidades y EBITDA, mientras que
un multiplicador superior apunta a intangibles y sinergias adicionales de la
transacción. El más importante valor adicional viene dado por la monopolización
del mercado. Para justificar una inversión así de elevada los beneficios de La Cervecería
tendrían que aumentar en un 50% en los próximos años, gran parte a costa del
bolsillo de los dominicanos. Si no entendiste nada en este párrafo no eres bruto, soy malísimo explicando. En términos simples es como si te dijeran que las neveritas de agua se venden a $9 pesos pero La Cervecería es tan inteligente que vendió la suya a $13. Estarías muy feliz por tus compatriotas hasta que te das cuenta que AmBev pagó más porque los $4 pesos y más te los va a quitar a tí cuando sea el único vendedor de agua en la isla.
La consecuencia obvia de la monopolización es que
los dominicanos enfrentarán un aumento considerable en el precio de la
cerveza. Cuando un productor tiene
el control sobre la estrategia de todas las empresas productoras de un bien, no
enfrenta competidores que ofrezcan precios más bajos y los obligue a disminuir
sus precios al público y se perjudica todo dominicano que disfrute de una
cervecita sentado en camisilla jugando dominó en un colmado. También se ven afectados los dueños de negocios que venden el
producto como los colmaderos, al perder poder ante un suplidor que de por sí
tenía demasiado.
De todas formas, no todo el valor creado por esta transacción se debe
a un incremento de precios, también habrán reducciones de costos.
Lamentablemente, gran parte de éstas vendrán a expensas de suplidores
dominicanos. En Uruguay la federación de camioneros FETRABE sufrió y se vio
obligada a organizarse para oponer la monopolización de su mercado de cervezas
por parte de AmBev. Ahora quien que desee vender su producto a una cervecera en
el país tendrá que someterse a los términos de un coloso.
Más aún, no hay que ser bebedor de cerveza ni suplidor para verse
afectado por la venta de la cervecería. Hoy en día la gran mayoría de
actividades culturales y de recreación se encuentran financiadas por la guerra
publicitaria entre empresas cerveceras y de telecomunicaciones. Sin competencia
hay menos necesidad de invertir en mercadeo, lo que se traduce en menos dinero
para conciertos, festivales, exposiciones, televisión, radio, periódicos y
demás. No suena muy posible el Festival Monopolio de Música Latina, aunque suena muy chulo. Seguro estaría Pitbull que parece que es el único artista invitado en todas las canciones. En fin, con la compra de la cervecería por parte de Ambev perdemos todos
los dominicanos y nadie se queja. ¡Bló relaje men! (Sorry, tenía que hacerlo, el blog se llama así).
Bien escrito Jorge, me tome la libertad de publicarlo en una pagina que tenemos:
ResponderEliminarhttp://www.fines.org.do/
Escribo ademas en dos blogs:
http://elmitodelamaquina.blogspot.com/
http://elmundosegunbauman.blogspot.com/
A tus ordenes y sigue escribiendo
Gracias por difunidr esta información. Entré a su página, es un honor formar parte de ella. Seguiré escribiendo sobre temas de importancia nacional, lo mantendré informado.
ResponderEliminarMe alegro que se anime a seguir escribiendo, la verdad solo puede difundirse por medio de un esfuerzo conjunto.
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